Descubre la verdadera apariencia del Trono de Hierro

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“El trono de HBO se ha convertido en un ícono. Es un diseño excelente y ha servido muy bien para la serie. Hay réplicas y pisapapeles de él en tres tamaños diferentes. Todo el mundo lo sabe. Y me encanta. Tengo todas esas réplicas aquí, en mi estantería. Y, sin embargo, sin embargo… todavía no está bien. No es el Trono de Hierro que veo cuando estoy trabajando en ‘The Winds of Winter’ (el próximo libro de la saga). No es el Trono de Hierro que quiero que mis lectores vean. La forma en que el Trono se describe en los libros… Enorme, descomunal, negro y retorcido, con las empinadas escaleras de hierro al frente, el trono desde el cual el rey desprecia a todos los miembros de la corte… Mi trono es una bestia encorvada que se cierne sobre la sala del trono, feo y asimétrico…”.
Así describió George R. R. Martin en su blog —hace algunos días— la apariencia de una de las piezas más emblemáticas de las novelas de la saga “Canción de hielo y fuego”. ¿La razón? Posteó la que él considera es la imagen más fiel que se ha hecho de él. El responsable de esta imponente imagen que ciertamente distante mucho en apariencia y tamaño del que hemos visto en la serie de HBO, es el artista Marc Simonetti (la foto destacada de esta nota) quien lleva más de diez años creando maravillosas portadas de libros y trabajando como artista conceptual en diferentes compañías de videojuegos y de películas.
Simonetti fue el creador de las portadas francesas de los libros de la saga de “Mundo disco”, de Sir Terry Prachett, y ahora se ha convertido en el responsable de dar vida al mundo creado por Martin. Es que además de ilustrar las portadas de las novelas de “Canción de hielo y fuego” y el calendario 2013, Simonetti fue contratado por Random House para trabajar en el libro “The World of Ice & Fire”, que será algo así como una enciclopedia del mundo creado por Martin.
“Este es el Trono de Hierro pintado por el increíble Marc Simonetti para el libro ‘The World of Ice & Fire’ (…) No es una versión final, así que lo que se verá en el libro será más brillante. Pero aquí Marc se ha acercado más que cualquier otro artista al Trono de Hierro tal como yo me lo imagino”, asegura Martin en su blog. “A partir de ahora, ésta será la referencia que daré a cada artista que deba dibujar una escena en la sala del trono. El Trono de Hierro es enorme. Desagradable. Asimétrico. Es un trono fabricado por herreros martillando espadas a medio fundir, rotas, retorcidas, arrancadas de las manos de hombres muertos o cedidas por enemigos derrotados”.

CALOR HUMANO

1993
No recuerdo si fue idea de Pedro o mía, pero el asunto es que con mi amigo Peirano nos convencimos mutuamente de que Percy era la persona ideal . En el ramo de fotografía había que hacer retratos de ‘famosos’ e inventamos la excusa perfecta para ir al encuentro del creador de Pepe Antártico, ese infatigable perseguidor de mujeres, mezcla de sexópata y galán eterno.
Lo llamamos y quedamos en ir a verlo a su taller, en las inmediaciones de avenida Matta. Llegamos una tarde nublada y nos recibió como si fuéramos amigos de siempre, acompañado de su esposa joven y buenamoza y contento de que este par de futuros seudoperiodistas lo fueran a visitar. Era igualito a su Pepe Antártico y más todavía al Pepe Antártico que hacía Pato Torres en el Jappening con Ja. Percy nos esperaba con bebidas y galletas y estuvimos unas tres o cuatro horas con él y hablando de todo: su trabajo como dibujante, sus influencias, su vida y la vida en general.
Ah, y también tomamos fotos.
La sesión fue un desastre. Varias veces lo dejamos ciego con los flashes que le tiramos encima de la cara y nos fuimos para la casa con revistas autografiadas del fogoso Pepe Antártico y cagados de la risa recordando la cara de Percy, encandilado y pestañeando rápido para que se fueran esos puntitos blancos que flotaban a su alrededor por culpa de nuestra inoperancia.
De esa tarde grisácea quedan por ahí unas fotos ídem y una más decentita, con Percival Eaglehurst posando junto a una imagen de sus ídolos Laurel y Hardy.
2011
Por la investigación para un texto vuelvo a reunirme con Percy, que ni se acuerda de mí ni de esa velada de flashes asesinos, pero me recibe afable como siempre y siempre con bebida y galletas.
Esta vez nos juntamos un día de noviembre en su amplia casa de Nuñoa y tras la entrevista de rigor y una visita a su estudio del segundo piso, lleno de dibujos, premios e imágenes de chicas curvilíneas y atrevidas, terminamos hablando, de nuevo, de la vida en general. Le comento que lo encuentro igual que hace casi veinte años y pregunto cómo hace para mantenerse tan lúcido y activo con casi 90. Percy abre una ventana y me revela el secreto: “todos los días me levanto temprano, me paro aquí, respiro hondo el aire de los árboles, de las flores, las plantas, y doy las gracias por un nuevo día”. Luego me susurra al oído que “bueno, lo otro es que también hay que mantenerse activo en la cama, pues…”.
Antes de irme, Percy me pregunta cómo ando y le digo que, por circunstancias varias, en un complejo período en lo personal y familiar. Me despide en la puerta de su casa con una mano sobre mi hombro y con un consejo inolvidable: “Sonríe y trata de ser siempre feliz. Eso también hace felices a los demás y hace que todo salga bien en la vida”.
La tarde soleada se vuelve luminosa cuando emprendo el regreso.
2012
Encuentro a Percy a Concón, a la salida de la misa fúnebre de Themo Lobos, hace casi un año. Va del brazo de su señora, a paso lento, y por primera vez me parece un hombre con la edad que tiene. Imagino que será por la circunstancia. Nunca fue amigo cercano de Lobos, pero ambos se conocían desde fines de los 40 y había respeto y estima mutua.
Andrea y yo lo saludamos y Percy sonríe y habla entusiasta, receptivo, dando a entender que me recuerda, aunque su mirada es vidriosa y algo ausente. Quedamos en comunicarnos, pero algo me dice que esa tarde fría y ventosa es la última vez que veré a este Percival Eaglehurst al que, con la parcialidad de unos pocos encuentros, hoy recuerdo como hemos visto siempre a su legendario Pepe Antártico: como puro calor humano.

 

 

Falleció el padre de “Pepe Antartico”, Percy Eaglehurst

 

El día de ayer, el cómics chileno nuevamente volvió a estar de luto, ya que el creador de “Pepe Antartico”, Percy Eaglehurst,  falleció a los 92 años por un paro cardiorespiratorio, sumándose así a Themo Lobos y Pepo.
El Premio Nacional de Periodismo de Chile en 1969, con mención en dibujo, y padre de una de las historietas más recordadas y reconocidas por los chilenos,  dedicó 60 años a trabajar en la prensa, donde se desempeñó en La Hora, La Tercera y La Cuarta.
Su famosa ilustración, Pepe Antártico, ha tenido una trayectoria ininterrumpida desde hace más de seis décadas, cuando apareció en la cabeza de un Percy de 25 años, como un proyecto de seductor de nariz prominente y humor pícaro. Sobre todo, muy chileno.
 Eaglehurst dibujó más de 23 mil tiras cómicas del pícaro personaje en distintos medios escritos.
Sus restos serán trasladados a la parroquia Nuestra Señora de la Paz, en Nuñoa y su funeral sería este fin de semana.