Gonzalo Martínez, el dibujante del Moby Dick chileno

 

 

gonzalomartinezLuego de nuestra entrevista con el guionista de Mocha Dick, Francisco Ortega, nos tocó el turno de hablar brevemente con Gonzalo Martínez, el responsable del arte secuencial de esta novela gráfica. Aquí les dejamos sus palabras y algunas de sus selecciones de viñetas.

 

 

¿Cuáles fueron tus inspiraciones visuales para darle cuerpo a la imagen de Mocha Dick?

Es difícil decirlo, porque por un lado tuve que hacer mucha investigación histórica para que la ambientación, balleneros, vestuario, etnias, etc. estuviese correcta y por otro lado, tenía en mi cabeza películas y cómics, no necesariamente de balleneros pero sí de aventuras marinas de esa época: Toda la serie de TV y películas del Capitán Hornblower, el cómic de Howard Flynn y por supuesto Mampato y Los Balleneros.
Toda esa majamma de información histórica y gráfica finalmente se filtró a través de mi estilo, estilo que he venido desarrollando desde Ozopolis y pasando por Heredia.


¿Tenías alguna relación con el tema de las ballenas, o con el rollo del Moby Dick de Melville?

No tanta como Pancho. Leí la versión original de Moby Dick a los 13 años, me quedó grande y me dejó muy impactado. Pero sí me gustan mucho las aventuras marinas. Aunque no tengo ningún deseo personal de tener una aventura en alta mar. No sobreviviría ni medio día.


¿Qué fue lo más difícil de lograr gráficamente de la historia?

El trabajo del dibujante no es dibujar lo que está descrito en el guión, sino interpretarlo y volcarlo en imágenes y que esas imágenes den cuenta de lo que subyace en el guión. Esta historia tiene una carga emotiva muy grande, y se mueve desde la gran épica a los pequeños sentimientos personales de los protagonistas. Tratar de conseguir que toda esa emocionalidad se plasmara en la historia, fue sin duda lo más difícil. De alguna manera, siento que en ese sentido y desde mi experiencia, Mocha Dick está emparentada con Road Story (novela gráfica basada en un relato de Alberto Fuguet).

Francisco Ortega habla de la novela gráfica “Mocha Dick”

 

 

 

 

Francisco Ortega (“El número Kaifman”) fue el responsable de escribir la historia de la novela gráfica Mocha Dick, que contó con el arte secuencial de Gonzalo Martínez. Aquí el guionista del relato nos cuenta algunos de los secretos detrás de esta flamante nueva obra del noveno arte chileno.

 

 

 

¿Cuánto tomó el proceso de crear Mocha Dick?

 

30 años. A los 8 años yo descubrí la historia de la Ballena Blanca chilena y me obsesioné con ella. En una era preinternet tuve que rastrear libros, artículos de periódicos y leyendas. Era una historia que siempre sentí necesitaba ser contada y llevada a las nuevas generaciones, por eso cuando decidí que iba a escribir el relato pensé en la estructura de la novela de aventuras juvenil, de iniciación y de personaje, con motivación y mucha emoción. Alguna vez imaginé el formato novela convencional pero finalmente la novela gráfica se impuso, básicamente porque es una historia que no solo merece leerse sino también verse. Obviamente quedó mucho material, el cual fue añadido en el glosario del libro 

 

¿Cuál fue el sistema de trabajo con Gonzalo Martínez, escribías, después él dibujaba, era un proceso paralelo, alternado, o de ambos?

 

Fue de pares, socios, como hacer una canción. La letra y la música son un todo. Discutimos la historia, el punto de vista, el tipo de personajes, el estilo realista de la gráfica. Gonzalo fue muy activo en cuanto al orden de la historia y a los giros de la trama. El momento climático, que tiene una especie de entrada de caballería, fue idea suya. Luego fui entregándole de a 30 páginas de guión, de esa manera el trabajo se hacía dinámico e íbamos viendo que servía y que no, si se necesitaba alargar o cortar.

 

¿Qué te pasó al ver visualizado en el dibujo la imagen de Mocha Dick?

 

Emoción. Gonzalo logró un trabajo perfecto. Para ambos es lo mejor que hemos hecho hasta ahora. Tanto que sé que ambos lloramos al terminar cada parte de su trabajo. Mi punto final al guión y su viñeta de cierre nos dejaron bajados, muy bajados. 

 

¿Hubo inspiración visual (más allá del libro de Melville o del artículo del verdadero cachalote albino) en la clásica película del 56?

 

No sé si de parte de Gonzalo, pero yo la vi y la revi mucho, además de bajar el guión de Bradbury de Internet. Pero más que la película, confieso haber plagiado ideas de “Mampato y los Balleneros” de Themo Lobos.

 

¿Mocha Dick lo ves también como una suerte de Leviathan al estilo de Melville?

 

Sí, pero no como alegoría del bien y el mal, sino de maduración de un adolescente y de rescate folkórico y patrimonial de un periodo desconocido de la historia de Chile. Me gusta también la idea de traer de regreso al Leviathan chileno. Mocha Dick debiera estar en el escudo y no es chiste. 

 

¿Qué esperas de la reacción de los lectores, o cuál es tu lector objetivo?

 

Mi lector es el niño de 9 a 99 años. Y lo que espero es lo que está pasando. Las primeras reacciones han sido muy buenas. Hay emoción e identificación, es un cuento atemporal, aventura a la vieja escuela. Alguien dijo que Mocha Dick era el Hobbit de Moby Dick, no sé si será tan así, pero la idea es buena

 

 

 

 

Selección de relatos del fin del mundo y del post apocalipsis

Aquí les dejamos una selección de relatos sobre el fin del mundo de un anónimo amigo fanático de la ciencia ficción. Como para que se vayan preparando para la paranoia del 21 de diciembre con algo de literatura de la buena.

-Las Voces del Tiempo. J.G. Ballard. Este cuento fue publicado originalmente en el número 33 de New Worlds (octubre de 1960) y después en el compilado The voices of time and other stories (1962), así como también en The four-dimensional nightmare (1963) y Chronopolis and other stories (1971). De hecho, este relato le da nombre a la selección de cuentos de Ballard, Las voces del tiempo, de editorial Minotauro.
Un neurobiólogo o psiquiatra llamado Powers está obsesionado con el suicidio de su mentor y continua los experimentos que este último ha hecho en relación al llamado “par silencioso” que aparece en el genoma de algunos seres vivientes y que -según se nos explica- carece de una función verificable. Aparentemente, al ser irradiado con rayos X, el par silencioso “despierta” y ocasiona profundos cambios en la morfología de su portador.

Aquí está el link del cuento: http://bidvb.sytes.net:88/bibliotecas.html/Espanhol/B/Ballard,%20J.%20G%20-%20Las%20voces%20del%20tiempo.pdf

– Anochecer. Isaac Asimov.  De este relato el propio Asimov dice: “La redacción de “Anochecer” fue un punto decisivo en mi carrera profesional. Cuando la escribí acababa de cumplir veintiuno. Había estado escribiendo profesionalmente por dos años y medio, pero no había creado una repercusión”. De hecho con el tiempo le molestó que calificara a ese como uno de sus mejores relatos porque él pensaba que con el paso de los años su escritura tendría que haber evolucionado. El relato se ambienta en un mundo con una civilización con un nivel tecnológico similar a la nuestra, en que siempre hay en el cielo un sol y no se conoce la oscuridad. Sin embargo, cada muchísimos años se produce una conjunción astral en que la luz solar desaparece y se hace la oscuridad, con la consecuente aparición de las estrellas.

– La raza feliz. Joh. T. Sladek. El relato narra cómo los seres humanos han sido esclavizados por las máquinas. No es exactamente una rebelión de las máquinas, sino que éstas los han protegido de los peligros que los rodean hasta que, prácticamente, quedan reducidos a la nada, sin voluntad propia.

– Mono y Esencia. Aldous Huxley. Esta pequeña novela de Huxley (Un mundo feliz) parte como un guión de cine perdido (un relato dentro del relato) que habla de una sociedad postapocalíptica y de un sujeto que sale de Nueva Zelanda para encontrarse con una sociedad completamente desvirtuada en California.

– Deus Irae. Philip. K. Dick y Roger Zelasny. Phillip K. Dick (autor del relato que inspiró “Blade runner”), acostumbrado a escribir de un tirón sus novelas, tuvo que documentarse sobre teología y cuatro años después de haber empezado la novela solicitó ayuda a Roger Zelazny. 8 años después recibió el trabajo de investigación realizado por Zelazny. Fruto de esta colaboración surgió este libro cuya  trama se sitúa en una Tierra arrasada por un holocausto nuclear. La humanidad ha quedado reducida a pequeños enclaves. Dos iglesias se disputan la fe de los raros supervivientes y sus hijos afectados por la radiación.

Ustedes pueden pensar en otros para recomendar. A ver si alcanzan a leer antes de que se nos apague la luz.

La Mujer Maravilla Pascuera