Category Archives: EL SOUNDTRACK NERD DE MI VIDA

Me casé con un nerd: Un buen regalo nerd

En uno de los últimos viajes de mi marido a Estados Unidos, él aprovechó de vitrinear un poco para hacerse de juguetitos o joyitas nerd, de esos que se convierten en la envidia rápida y nada sana de sus amigos. Él ama hacer eso: comprar soldados, juguetes de plástico o naves espaciales que nunca, nunca saca de sus cajas porque, bueno, no sé por qué.
El tema es que llegó, entonces, de regreso a Chile directamente desde Norteamérica con una caja sospechosa. Una caja de un metro de alto por cincuenta centímetros de ancho y abundante papel-plástico-con globitos para amortiguar los consabidos golpes que supone un embalaje en avión. La abrió, y bajo las aletas de cartón, se asomó un pequeño adminículo color metal, con patas, cabeza circular redonda y botones azules.
Era un R2D2, una réplica exacta de “Arturito” de “La guerra de las galaxias”. Con quererlo o sin, tenía un androide en mi casa. Era su regalo anticipado de Navidad.
Después de ponerle como veinte pilas de esas gordas, el juguete cobró vida. Sí, R2D2, el juguete, que ahora convive con mi aspiradora y camina entre los muebles, emite sonidos, baila e incluso te puede llevar una cerveza si le das las órdenes correctas.
Mi esposo goza como cabro chico con esa criatura. Frente a semejante objeto de colección ¿qué le puedo regalar esta Navidad? Ya le saqué lágrimas con la máscara de Darth Vader el año antepasado, y aplausos con la espada láser fluorescente en 2011. No me quedan muchas opciones y el tiempo no para de correr. Necesito la asesoría de un viejo pascuero nerd que me dé una idea genial para satisfacer el apetito ñoño de mi marido. Un vueltita por Portal Lyon y la juguetería del Apumanque no está demás, pero sé que este año el desafío es mayor. ¿Alguna sugerencia? Tú, nerd, que lees estas páginas, ¿qué te gustaría recibir de regalo?

Vivaldi… ¡¿en Nerd News?!

Este es el bombón cultural de la semana. Y nació gracias a uno de esos alambicados placeres que cultivamos nosotros, los… bueno, nerds. No se trata de mirar por la cerradura (ahora webcam) de la vecina; tampoco se trata de ver qué procesador se sobrecalienta primero, si el del iPod o el del iPhone. No, este del que les hablo (que es un poco más constructivo) es el de perseguir autores ¡Claro! ¿Cómo no saber que el director de fotografía de la última película de Ridley Scott también trabajó en Piratas del Caribe (1, 2, y 3) y en Alice in Wonderland, de Tim Burton? (debe ser amigo de Jonny Deep, digo yo).

Y hablando de Ridley Scott, esta vez el laberinto neuronal de la búsqueda me llevó a encontrarme cara a cara con el pasado… ¿Sabía usted que…? Max Richter, el compositor de la banda sonora de Prometheus, fue encargado por Deutsche Grammophon (si, uno de los más famosos sellos alemanes de música clásica) para recomponer Las Cuatro Estaciones de Antonio Vivaldi.

 

Sí, señor. Entendió bien. Recomponer a Vivaldi. Tarea no menor, si se tiene en cuenta que mientras más “oreja” es una composición musical (mientras más fácil decodificarla), más difícil es intervenirla sin “ofender” a quienes están acostumbrados a oírla. Por lo mismo, recomponer Las Cuatro Estaciones, la pieza del período barroco más conocida en el mundo, no resulta nada fácil.

 

Pero ¿qué es esto de re-componer? Bueno, tal como suena: en base a las partituras escritas por el “cura rojo” alrededor de 1723, se debe armar una composición nueva. Richter agregó instrumentos, deconstruyó armonías, suprimió pasajes completos, eliminó silencios y sobrepuso fragmentos típicos de la obra ¿El resultado? Bueno, no alcancé a tomarle la patente al camión (!). Desde chiquito mi papá me dijo que eso era malo. Como meter los dedos al enchufe ¡Caca! Querer ser mejor que un genio es cosa difícil. Yo, personalmente, nunca he logrado aceptar una intervención musical. Menos del barroco. Esos señores las tenían todas: la potencia de su imaginación y el silencio -que hoy no tenemos- para escucharla. Tenían el don y el medio adecuado. Pero frente a este trabajo sólo cabe decir que sí, que se puede hacer una versión moderna del barroco. Claro que debe ser otro genio quién lo logre… Y este Richter claramente pinta para tal. Póngale oreja. Se sorprenderá.

 

Tal como a Piazzola respecto del tango, a Richter, respecto de la música clásica, se lo amará o se lo odiará. Pero, ya saben, la indiferencia es el peor castigo para a un artista. ¿Quiere juzgar?, vaya a: http://soundcloud.com/classicsandjazz/sets/recomposed-by-max-richter/

 

No voy a llenar la columna de links (es una lata cuando te lo dan todo en bandeja): les dejo la home-nerd-work para la casa. Arriésguese: conózcalo, ámelo u ódielo, pero no lo ignore.

 

Yo me despido.

 

¡Hasta la próxima!

Sanando heridas con Alta Fidelidad

La segunda vez que me rompieron el corazón  uno de mis mejores amigos de la época me recomendó ver la película “Alta Fidelidad” según él porque me sentiría identificada con la historia de un tipo que se refugia en la música como vía de escape para sanar las heridas y además me daría cuenta que los hombres sufren por amor tanto o más que las mujeres (algo incomprobable hasta el momento).

Mi primera reflexión  al terminar de ver este clásico del cine fue pensar que el Soundtrack era increíblemente potente y podía  incluirlo como parte de mi terapia de recuperación y reinserción en la vida social. Sin embargo en una segunda lectura pude concluir que el análisis de la historia y la cercanía que tendría con los personajes marcaría mi pase por ese transe aun más que la adicción a las buenas canciones.

No solamente me visualicé bajo la lluvia en medio de una plaza pensando en mi propio guión para mi absurda historia inconclusa, las piezas musicales y las frases sobre un corazón destruido fueron la primera etapa para darme cuenta que otros ya usaron la música como tratamiento…otra persona ya paso por lo mismo y el consejo cinematográfico es ver como empeora todo antes de mejorar. A diferencia de la película mi historia no tuvo final feliz, aunque a mi favor, debo decir que siempre estoy en la búsqueda del final feliz como forma de vida más que como concepto dentro de una historia.

Lo que puedo extraer como mis (Top) 5 lecciones de aprendizaje para la recuperación dentro de esta pieza de Cultura Pop lo detallo a continuación:

El aprendizaje Nº1: Los grandes clásicos de la música ya lo definieron, así es como uno se encuentra de frente con The Velvet Underground y su “Oh! Sweet Nuthin”  y el gran “Most Of The Time” de Bob Dylan, resumiendo donde estas y que te espera en la terapia, porque ellos que ya son viejos que pasaron por esto en su juventud y lo resumen para tu bienestar cardiovascular.

Aprendizaje Nº2: conocer en un Soundtrack bandas que se quedaran contigo, como The Beta Band y el tema “Dry The Rain” son las capsulas des inflamatorias dentro de la letra de una canción para los momentos de profunda caída.

Aprendizaje Nº3: Bill Callahan de Smog, nunca va salir de su depresión post rupturas y se encargará en todas sus canciones de recordarte ese sentimiento.

Aprendizaje Nº4: Las cosas que te gustaron antes, te perseguirán por siempre, es por eso que  cuando suena en la película “Lo Boob Oscillator” gran canción de Stereolab del disco Refried Ectoplasm del año 95’ sientes que aunque las historias se vuelven más civilizadas (tal como nos muestra la película) volvemos a escuchar una pieza de varios años antes y recordamos porque nos gustaban y porque aún seguimos identificándonos con las letras de ciertas canciones.

Aprendizaje Nº5: Se puede salir adelante y rehabilitarse de la tristeza con un Playlist de 5 canciones… 2 de las más importantes son “Who Loves The Sun”  de The Velvet Underground y en “I Believe” de Stevie Wonder, porque eso es lo que necesitamos para nuestro mundo interior, actitud optimista luego de la lluvia.

Volando con El Cuervo

cuervoEl soundtrack de la ahora clásica película de 1994 “El Cuervo” o “The Crow” es una verdadera joya del rock, probablemente sea  la mejor muestra de madurez musical de los años 90’ y de todo el ímpetu por dejar claras las diferencias musicales con otras épocas de la cultura pop.

Las luces de algunas canciones de este soundtrack siguen brillando en la memoria de quienes vieron por primera vez esta película hace más de 15 años. Las muestras más emblemáticas van de la mano de Nine Inch Nails, Helmet y Pantera que ayudaron a crear toda la enigmática atmósfera de la historia con la que Brandon Lee marcaría a la industria cinematográfica por su trágica y prematura muerte dentro del set y antes del término de las filmaciones.

 Quizás esta sea una de la razones de por qué este soundtrack marcó tanto a una generación de amantes del rock y de las leyendas que se cruzan con otras narraciones en forma paralela, porque la ilustración de este cómic se transformó en una historia donde los protagonistas saltaron del papel a la pantalla grande y luego a la realidad…la fantasía de todo soñador amante de las ilusiones (o historietas). Y en este caso en particular resulta aún más fascinante porque las canciones que acompañan al filme pertenecen a lo más sofisticado de lo oscuro y luminoso del pop rock.

Entre las canciones más expresivas y recordables se encuentran “Big Empty”, de Stone Temple Pilots quienes en el inicio de su carrera lograron entrar a esta elite de canciones con una justa dosis de grunge suficiente quizás para las demás muestras de rock de este disco. The Jesús & Mary Chain entrega lo suyo aportando la sensual mezcla melódica que lleva encima la “chapa” de Indie Rock noventero, porque “The Crow” mostraba todo el erotismo de un Brandon justiciero y valiente con tintes góticos que las canciones saben como representar, eso es lo que logra Trent Reznor de Nine Inch Nails con “Dead Souls” de Joy Division.

La ventaja con que parte este soundtrack se debe a The Cure y su canción “Burn”, que fue compuesta por la banda a petición de James O´Barr, creador del personaje de cómic.  Helmet una leyenda del rock que a mediados de los años 90 se atrevió a sonar aún más fuerte y poco amigable que sus compañeros de generación transmitió en “Milktoast” el mismo sombrío carácter de los personajes de “The Crow”.

Una de las más “sensibles” muestras corresponde a la banda Medicine y su tema “Time Baby III”, acá los coros de Elizabeth Fraser vocalista de la extinta Cocteau Twins contribuyen con su voz de fábula en la dosis final de pop para un cuento gótico.

En resumidas cuentas, pocas veces una banda sonora ha transmitido tan bien el concepto de un cómic llevado al cine.

 

*Paulina Valenzuela es diseñadora gráfica, graciosa tuitera @paulidlux y colaboradora de NerdNews.cl